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WordPress o web a medida: qué le conviene de verdad a tu negocio

Comparativa honesta entre WordPress, una web estática moderna con Astro y una aplicación a medida con Nuxt: para qué sirve cada una, costes de mantenimiento, rendimiento, propiedad del código y qué implica migrar.

Escrita por Siscu Publicada el 7 min de lectura
En esta guía
  1. La respuesta corta
  2. Cuándo WordPress es la mejor opción
  3. Cuándo conviene una web estática moderna
  4. Cuándo hace falta una aplicación a medida
  5. Costes de mantenimiento de cada opción
  6. Rendimiento: la diferencia que se nota
  7. Propiedad: de quién es tu web
  8. Migrar de una opción a otra
  9. Cómo decidir en cinco preguntas

La respuesta corta

Depende de lo que tenga que hacer la web y de quién la vaya a cuidar. Te lo digo como alguien que puede trabajar con las tres opciones de esta guía: mantengo WordPress, construyo webs estáticas con Astro y desarrollo aplicaciones con Nuxt y Vue desde hace años. No tengo ningún interés en venderte la más cara. Lo que me interesa es que no tengas que rehacer la web dentro de dos años.

Las tres opciones que comparo son:

  • WordPress, el gestor de contenidos más extendido.
  • Una web estática moderna, hecha con herramientas como Astro: páginas que se generan por adelantado y se sirven ya listas.
  • Una aplicación a medida, hecha con un framework como Nuxt: software propio para lo que tu negocio necesita y no existe hecho.

Cuándo WordPress es la mejor opción

WordPress tiene mala fama entre algunos desarrolladores, y no siempre es justa. Es la mejor opción en bastantes casos:

  • Publicas contenido a menudo y quieres hacerlo tú, con un editor que ya conoce mucha gente.
  • Necesitas algo que ya existe como plugin: una tienda sencilla con WooCommerce, un formulario de reservas estándar, un directorio.
  • Tienes un presupuesto inicial ajustado y la web no hace nada fuera de lo común.
  • Quieres poder cambiar de proveedor fácilmente. Hay muchísimos profesionales que saben trabajar con WordPress.

Lo que tienes que asumir a cambio: actualizaciones frecuentes, plugins de terceros que pueden dejar de mantenerse, licencias que se renuevan y una web que, si se descuida, se vuelve lenta y vulnerable. Si eliges WordPress, presupuesta su mantenimiento desde el primer día.

Cuándo conviene una web estática moderna

Una web estática no significa una web sin movimiento. Significa que las páginas se construyen antes de que nadie las visite. Cuando llega un visitante, el servidor solo tiene que entregar un archivo ya preparado, sin consultar una base de datos ni ejecutar código.

La analogía que uso es la de un restaurante. WordPress cocina cada plato cuando lo pides. Una web estática tiene los platos preparados y solo los sirve. Para una carta que cambia poco, lo segundo es más rápido y tiene menos cosas que puedan fallar.

Encaja muy bien cuando:

  • Es una web corporativa o de servicios de 5 a 20 páginas que cambian de vez en cuando.
  • La velocidad importa, porque compites en Google o porque tus clientes te visitan desde el móvil.
  • No quieres preocuparte por plugins ni por ataques a un panel de administración, porque no hay panel expuesto.
  • Quieres que el alojamiento sea barato o casi gratuito, ya que servir archivos estáticos cuesta muy poco.

La pega es que, si quieres editar tú los textos, hay que preverlo: conectando un panel de edición sencillo o con una cuota de soporte que incluya cambios. Este mismo sitio está hecho con Astro, y es lo que suelo recomendar para la mayoría de webs corporativas de pymes.

Cuándo hace falta una aplicación a medida

Hay negocios donde la web es una herramienta de trabajo: reservas con reglas propias, áreas privadas para clientes, presupuestos que se calculan solos, paneles internos o pagos con lógica particular. Cuando eso no existe como plugin, o existe pero hay que forzarlo tanto que acaba siendo frágil, lo razonable es desarrollarlo.

Por ejemplo, una aplicación que coordine reservas, disponibilidad y avisos necesita reglas propias del negocio. Antes de desarrollarla conviene comprobar si una herramienta existente cubre esas reglas o si realmente hace falta una solución a medida.

Una aplicación a medida tiene sentido cuando:

  • Lo que necesitas no existe o las soluciones existentes te obligan a cambiar tu forma de trabajar.
  • Esa funcionalidad es parte de tu negocio, no un adorno.
  • Vas a ir añadiendo cosas y necesitas una base que crezca sin parches.

Lo honesto es decirte también cuándo no tiene sentido. Si lo que necesitas es una web para presentar tus servicios y recibir contactos, una aplicación a medida es matar moscas a cañonazos. Lo explico en detalle en la página de desarrollo web a medida.

Costes de mantenimiento de cada opción

El precio de hacer la web es solo una parte. Lo que pagas los años siguientes cambia mucho de una opción a otra.

Opción Mantenimiento técnico Costes típicos que hay que prever
WordPress Alto: núcleo, tema y plugins se actualizan por separado y conviene vigilarlos Alojamiento con base de datos, licencias de plugins premium, cuota de mantenimiento
Web estática (Astro) Bajo: pocas piezas expuestas, sin base de datos que proteger Alojamiento muy económico, actualización ocasional de dependencias, cambios de contenido
Aplicación a medida (Nuxt) Medio o alto según el tamaño: servidor, base de datos, dependencias, copias Servidor, copias de seguridad, vigilancia, horas de desarrollo para evolucionar

Como referencia orientativa, mis webs corporativas parten de 1.900 €, las aplicaciones a medida de 4.500 € con presupuesto, y el mantenimiento de 59 €/mes. En WordPress, las licencias de plugins premium pueden ir de nada a unos cientos de euros al año según cuántos uses.

Rendimiento: la diferencia que se nota

La velocidad de carga afecta a cuánta gente se queda en tu web y a cómo te valora Google. En este punto hay diferencias claras:

  • Una web estática sale rápida casi sin esfuerzo, porque no hay nada que calcular en cada visita.
  • WordPress puede ser rápido, pero suele necesitar trabajo: caché, optimización de imágenes, menos plugins, un buen alojamiento. Con el tiempo tiende a engordar.
  • Una aplicación a medida puede ser muy rápida si se diseña pensando en ello desde el principio, y lenta si no.

Si te preocupa la velocidad, en la guía sobre Core Web Vitals explico cómo medirla tú mismo.

Propiedad: de quién es tu web

Esto vale para cualquier opción, pero conviene repetirlo:

  • El dominio debe estar a tu nombre.
  • El alojamiento debe estar a tu nombre o, como mínimo, debes tener acceso completo.
  • El código debe ser tuyo. En WordPress, el tema y los plugins tienen sus propias licencias; en una web a medida, el código que se escribe para ti debería quedarte a ti.

Con constructores cerrados tipo Wix o Squarespace la propiedad es más limitada: la web existe dentro de la plataforma y llevártela a otro sitio suele significar rehacerla.

Migrar de una opción a otra

Cambiar de WordPress a una web estática, o de una plantilla a una aplicación, es perfectamente posible. Lo que hay que cuidar es no perder lo que ya funciona:

  1. Inventario de páginas y de cuáles reciben visitas desde Google.
  2. Mantener o redirigir las direcciones antiguas a las nuevas, una por una.
  3. Conservar títulos, descripciones y contenidos que ya posicionan, mejorándolos si hace falta pero sin borrarlos.
  4. Revisar formularios, analítica y avisos legales antes de publicar.
  5. Vigilar Search Console las semanas siguientes para detectar errores.

He participado en migraciones bastante más grandes que la web de una pyme, como el paso de coches.net de .NET a React o el traslado del backoffice de GoTrendier a React Admin. La lección es la misma a cualquier escala: una migración sale bien cuando se hace por partes, con una lista de lo que no se puede romper y comprobando cada paso antes de dar el siguiente. Lo que sale mal es apagar lo viejo y encender lo nuevo de golpe confiando en que todo encaje.

Si la web actual es WordPress y funciona bien, no hay por qué migrar. Si está lenta, es difícil de mantener o ya no refleja tu negocio, un rediseño es el momento natural para replantear la tecnología.

Cómo decidir en cinco preguntas

  1. ¿Qué tiene que hacer la web además de informar? Si nada, descarta la aplicación a medida.
  2. ¿Quién va a editar el contenido y cada cuánto? Si tú, a menudo, WordPress o una web estática con panel de edición.
  3. ¿Cuánto importa la velocidad? Si mucho, web estática o aplicación bien construida.
  4. ¿Quién la va a mantener? Elige una tecnología para la que tengas a alguien que responda.
  5. ¿Qué va a necesitar dentro de dos o tres años? Si prevés crecer con funciones propias, empieza con una base que lo permita.

Si después de responderlas sigues con dudas, escríbeme y te digo qué haría yo en tu caso, aunque la respuesta sea que no necesitas nada nuevo.

Preguntas frecuentes

Lo que más me preguntan sobre este tema, en corto.

¿WordPress es inseguro?

No por sí mismo. Los problemas suelen venir de plugins sin actualizar, contraseñas débiles y webs que nadie vigila. Un WordPress bien mantenido puede funcionar años sin sustos; uno abandonado es un blanco fácil.

¿Puedo editar yo los textos en una web que no es WordPress?

Sí, si se plantea desde el principio. Una web estática puede conectarse a un panel de edición sencillo, o los cambios pueden hacerse por soporte. Conviene decidir quién va a editar y con qué frecuencia antes de elegir.

¿Una web a medida es siempre más cara?

El desarrollo inicial suele serlo, porque se programa en lugar de configurar. Pero en webs sencillas una web estática moderna puede costar parecido a un WordPress y luego necesitar menos mantenimiento. Lo que más encarece es la funcionalidad propia, no la tecnología.

¿Pierdo el posicionamiento si migro de WordPress a otra tecnología?

No tiene por qué, si la migración se planifica: mantener o redirigir las direcciones antiguas, conservar títulos y contenidos y vigilar Search Console las semanas siguientes. Lo que hace perder visitas es migrar sin ese trabajo.

¿De quién es el código de una web a medida?

Debería ser tuyo, y así lo dejo por escrito en mis proyectos. Pregúntalo siempre antes de contratar: si el código no es tuyo, cambiar de proveedor puede significar empezar de cero.

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